W.E.T. – Retransmission

Discazo. Contundente empezar así, pero la sonrisa de satisfacción que me deja de oreja a oreja la escucha de este disco, no puede recibir otro apelativo. Curioso que el 2020 sea el primer año que no tenemos música nueva de Martensson, un tipo involucrado en infinidad de proyectos y productivo como él sólo, y que el 2021 arranque con semejante cañonazo. Seamos realistas, este combo tiene poco margen para defraudar juntando a monstruos de la melodía como el sueco, Jeff Scott Soto y Robert Sall de Work of Art. Parecen haber encontrado el balance perfecto entre la potencia y la melodía, entregando un trabajo muy bien equilibrado en sus partes guitarreras y esos coros tan característicos que le dan un aire más abierto a su música.

Arrancar con un hitazo como "Big boys don't cry" no puede hacer otra cosa que predisponerte a disfrutar el resto del álbum con, como mínimo, curiosidad. Un tema hijo de Talisman y Eclipse. La siguiente "The moment of truth" podría encajar en cualquier disco de la banda madre de Erik Martensson, con esos juegos entre potencia y melodía tan característica suya a la hora de componer. El estribillo es puro y excelso AOR, y tiene un muy buen solo. A destacar los coros popero-ochenteros de "The call of the wild", otro tema muy pegadizo. Inicio acústico sosegado el de "Got to be about love" en el que podría esperarse uno la balada, pero que sube en intensidad en el estribillo. Otro que va para temazo es "Beatiful game", donde la potencia a la batería de Robban Back pone la semilla para los riffs hard-rockeros de la comparsa de Martensson en Eclipse, Magnus Henriksson. "How far to babylon" es coreable de cabo a rabo, un himno de hermandad de esos de cantar todos juntos en directo.

"Coming home" es totalmente de lo más radiable y comercial del disco, pudiendo pasar por una especie de Bryan Adams con una producción más rockerizada de la que se gasta actualmente. "What are you waiting for" SI es la balada, y que balada. Pura melodía y sensibilidad para los oídos, con un excelente trabajo vocal, y todos remando juntos por el bien de la canción. Una vez pasado el ecuador, y tomado aire en la balada, volvemos al derroche de guitarras, teclados y estribillos memorables en "You better believe it".  Te encontraras moviendo la cabeza sin remedio en "How do I know", otra tormenta perfecta de melodía guitarrera.Y dejan el listo por todo lo alto en "One final kiss", con un estribillo de la nada que rompe el ritmo de la cancion, impecable.

Seguramente de la unión de estos talentos, nadie esperaba un tostonaco, pero es que van un poco más lejos, rebasando el también sublime "Earthrage". Su insultante capacidad por componer himnos y jugar con la melodía es inapelable, y esto acabará siendo uno de los discos melódicos del año. Y si no es así, es que la cosecha del 2021 será de una calidad inmejorable.

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