Rebel Souls – Dawn of Depravity

Rebel Souls exponen su crítica antropológica a la codicia de la humanidad y a su manera de destruir su propio hábitat, en su segundo disco "Dawn of Depravity". Cinco años después de su anterior "The Forces Of Darkness" la banda germano-malagueña (¿?) muestra su evolución y estado de madurez en estos 10 nuevos temas de espíritu crítico, sazonando su sonido con influencias de referentes como Bloodbath o Suffocation.

El disco da inicio con el tema homónimo, toda una declaración de intenciones de sonidos brutales, en el que el primero que destaca es Arnau Martí tras los parches. Que manera de aporrear su kit! Por suerte para el combo, no le van a la zaga la destreza de Tornay y Alex Guerrero a las guitarras. El ritmo frenético del tema, se ve retorcido en el cambio de ritmo de su ecuador, perfectamente ensamblado y ejecutado. El solo, castigando las cuerdas hasta hacerlas llorar, es de categoría y demuestra el buen hacer de los miembros del grupo. En "Dawn of Depravity" no hay tiempo para la experimentación innecesaria, y la banda sigue firme en sus convicciones más extremas con el segundo corte titulado "Trophonios". Ahora si podemos apreciar el martilleante bajo de Stefan Hielscher, quien también pone la garganta al servicio de los temas, repicando en nuestro cerebro, mientras hurga en la herida con su cavernosa voz. "Poisoner of the Harvest" empieza algo más lenta, y hasta tiene algunos interludios acústicos, acompañados de muy buenos arreglos de las guitarras. Como si de un ritual se tratase, las voces tardan en aparecer mientras parece que invocan al innombrable, único ser capaz de librarnos de todo el mal generado en este mundo extinguiéndonos de una vez por todas. En el cuarto tema volvemos a la velocidad endiablada, con idas y venidas en los ritmos, que aceleran y deceleran convenientemente. Hay gran variedad de ritmos en "Corrupting the lambs" y eso le aporta dinamismo. Eso, junto a su corta duración, hacen que este tema termine en un suspiro y te deje con ganas de más. Por suerte, aún hay más, y "Sea of Crises" nos ahogará con sus trepidantes ritmos y cambios. Hay que destacar el ambiente a vieja escuela conseguido en este disco, aún sonando todos los instrumentos perfectamente, porque han sabido capturar algo más que notas en este trabajo. Realmente consiguen transportarte a la época dorada del género y te hacen sentir que estás en los 90 escuchando alguno de los sublimes trabajos que nos dejaron bandas punteras de aquel entonces.

La agonía y desesperación se palpa en la apocalíptica "Three thousand screams", donde su historia coge tintes dramáticos para el futuro de la humanidad. Es esa facilidad de transmitir lo que estan contando líricamente con su música, la que aporta un plus de convergencia con el grupo. Consiguen plasmar con sus intrumentos lo que te estan contando. "Beneath the veneer" vuelve a traernos una oda al sonido old-school, con unos riffs devastadores y aplastantes. "Rebel souls" pone la nota discordante al plástico. Es quizás la pista menos extrema per se, pero aporta una ambientación oscura y desafiante que no habíamos escuchado hasta ahora. Es como narrar el fin del mundo con voz autoritaria, sin rencor ni remordimiento, pero con total firmeza, en plan "es lo que hay y punto". La última pista, "Virulent", empieza con una intro narrada pero totalmente inquietante, que muta en una despiada furia violenta. Tras la anterior resulta toda una ostia en la cara, apocalíptica y definitoria. Hay hasta momentos que parecen una banda de black metal, por la oscuridad que desprenden sus notas.

Fuera hace sol, pero tras este amanecer oscuro, yo lo veo todo negro. No me malentendáis. Rebel Souls han querido poner música a su forma de ver estos tiempos oscuros, y lo han plasmado a la perfección, porque así me han hecho sentir. Son músicos excelentes, tocan de muerte, componen de maravilla, pero algo más importante para mí, es que transmiten. Bravo por esta sublime obra.

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