Phil Campbell and the Bastard Sons – We’re the Bastards

Diversión, clase y buen gusto es lo que nos espera en esta segunda entrega de los bastardos (y vástagos) de Phil Campbell. La cosa empieza de maravilla con"We're the bastards", toda una declaración de intenciones rockeras de porqué están aquí, más allá de divertirse ellos mismos. Un auténtico himno de puño en alto, con un solo de infarto, que a buen seguro dará el toque de inicio a muchos de sus directos (o eso esperamos...). "Son of a gun" baja un poco el nivel, al sonar un poco más simplista, aunque tiene su gancho. "Promises are poison" es un tema de hard rock con tintes modernos, con un buen riff y unas buen trabajo de Neil Starr a las voces. Salvando las distancias, podría pasar perfectamente por un tema de Nickelback. Inicio desértico en "Born to roam", con un ritmo de country-blues digno de un outlaw foragido. Chulesca y arrogante, me recuerda al sonido de la banda de Kentucky Black Stone Cherry, y me empiezo a preocupar.

Por suerte, la furia se desata en "Animals", con un riff muy Motorhead, del cuál Lemmy se sentiria orgulloso. Buen gancho en el estribillo con ese cambio de ritmo y esos coros poderosos. Buen trabajo de guitarras en "Bite my tongue", aunque acaba quedando un poco simplona. La armónica coge protagonista en la arenosa "Desert song", un tema lento y muy bluesy en el que Phil Campbell se explaya con el solo de guitarra, uno de los más largos del disco. Para salir del desierto, nada mejor que arrancar el coche con "Keep your jacket on" y pisar el acelerador a fondo quemando rueda. De lo más atípico en el sonido de la banda y del capo es "Lie to me", suena muy moderna y mucho más grave de lo que nos tiene acostumbrados. De nuevo se ponen chulitos con "Riding straight to hell", un tema motero de riff muy marcado y machacón. Aprieta el puño y dale gas con "Hate machine", y prepárate para la más punk "Destroyed", perfecta para encarar la recta final de un concierto, con ese ritmo acelerado y esos 'Fuck you!'. El tema pasa es un suspiro, pues apenas dura poco más de dos minutos. Un solo de bajo da inicio a "Waves", el tema que cierra el disco. Una manera emotiva de cerrar el disco, con un tema en la onda power ballad, que sube de intensidad en los estribillos, y en la que Starr ofrece más calor con su voz, mientras que Campbell nos entrega bellos punteos.

Sensación agridulce con la obra completa. El disco es agradable y se escucha fácilmente del tirón, pero esperaba un poquito más y con un sonido algo más sucio y menos moderno, pues es su vertiente más rockera la que mas se goza. Está claro que no pretenden ni mucho menos conquistar el mercado musical, ni inventar un nuevo género, y que estan aquí principalmente para disfrutar, ellos los primeros. Sin embargo, un poco más de entrega en las composiciones, algunas un poco sencillas, devalúan ligeramente el resultado final. De todas formas, no dudo en absoluto que todos estos temas ganarán mucho enteros en directo, dónde la banda contagia su propias ganas de pasar un buen rato.

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