Taake se adentra en una cripta asfixiante – 27/03/2026. Lennon´s Club (Barcelona)
La Lennon´s Club dejó de ser una sala para convertirse en una cripta asfixiante el pasado viernes 27 de marzo.
Bajo el mandato de Manguales Extreme Union, el recinto sucumbió ante un sold out absoluto que transformó el aire en algo sólido, una amalgama de sudor y expectación eléctrica mucho antes de que el vacío oscuro se apoderara del escenario.
La banda telonera Opus Artheia su destino fue sepultarnos con su directo sucio e intenso.
Su propuesta se define por la intensidad propia del black metal atmosférico y extremo, con una puesta en escena cruda y directa que busca sumergir al público en una experiencia oscura y densa.
Su concierto aunque algo irregular por el sonido en general, nos dejo a todos los presentes bien calientes para adentrarnos en el mismísimo infierno que vendría con los noruegos.
Desgarradamente, mi descenso al abismo comenzó con el lugar ya en plana ebullición, vibrando con ese rugido sordo que precede a las ejecuciones obscenas.
Cuando las primeras notas de “Nattestid ser porten vid VII” rasgaron la penumbra, encadenándose sin piedad con “Over Bjoergvin graater himmerik IV”, todo quedó sentenciado: la noche sería un tributo a la era más gélida y primigenia de los noruegos Taake.
El sonido emergió crudo, casi lacerante, con guitarras que cortaban la densa atmósfera como cuchillas oxidadas, mientras la voz de Hoest se abría paso entre una mezcla turbulenta que amenazaba con devorarlo todo.
La iluminación, errática y hostil como de costumbre, no hacía más que alimentar el caos y eso no facilito las labores fotográficas de un servidor. Un contraste violento que, lejos de romper el hechizo, subrayaba la naturaleza salvaje del ritual
El clímax llegó temprano con “Hordalands doedskvad III”. En ese instante, el espacio desapareció. El escenario se antojaba una jaula pequeña para una bestia de tal magnitud, obligando a los músicos a una contención física que solo lograba amplificar la violencia de su proyección sonora.
Temas como “Umenneske”, “Nordbundet” y “Denne forblaaste ruin av en bro” mantuvieron la soga apretada al cuello de los presentes, quienes, renunciando a cualquier rastro de comodidad, se entregaron al amasijo humano, aceptando el aplastamiento como parte del sacrificio necesario.
Hacia el tramo final, con “Fra vadested til vaandesmed” y “September omsider”, la banda manipuló las dinámicas del dolor, alternando densidades asfixiantes con pasajes auténticamente sombríos.
Moverse era ya una quimera; la sala era un solo cuerpo convulsionando bajo el yugo noruego. El cierre fue un golpe de gracia para los devotos: la magistral “Hordalands doedskvad I” seguida del eco ancestral de “Nattestid ser porten vid I”.
El círculo se cerró en perfecta coherencia dentro del desorden. Taake no solo tocó; impuso su testamento de black metal sólido y sin adornos, dándonos un de los conciertos de Black Metal del año y demostrando que, incluso entre luces deficientes y paredes que sudan, su oscuridad es absoluta y soberana.
Crónica y fotografías: Javi Metal
Javi Metal
Un poco de mala hostia.
Una porción grande de locura.
Unas rayitas de alegría e ilusión.
Y como siempre bastante cabezón.
