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El pasado lunes 9 de marzo de 2026, la sala Razzmatazz 2 de Barcelona se convirtió en un hervidero de decibelios y sudor.

Lo que se vivió bajo el sello de Route Resurrection no fue un simple concierto de metalcore, sino una auténtica demolición en cuatro actos que dejó el listón de la intensidad por las nubes.

La noche arrancó sin preliminares y con una violenta apertura, con los australianos Diesect a las 18:00h.

Su mezcla de deathcore y groove metal fue una descarga feroz que sirvió para calentar las primeras articulaciones de un público que ya sabía a lo que venía: brutalidad pura y dura.

Apenas hubo tiempo para recuperar el aliento antes de que Great American Ghost continuara con la violencia sonora y tomara el escenario a las 18:45h.

Los de Boston soltaron un hardcore crudo y directo, de esos que te golpean en el pecho y no piden perdón. Su directo fue una lección de agresividad moderna que preparó el terreno para los platos fuertes de la noche. Me quede encantado con el mensaje que llevaba escrito en la espalda de su chaqueta su cantante (War machine for killing fascists)

El regreso de los leones de Ohio, tras 14 años de ausencia en salas españolas, Miss May I saltó a las tablas a las 19:35h con el hambre de quien tiene una deuda pendiente.

Con Levi Benton al frente, luciendo su característica melena y una energía inagotable, la banda repasó himnos como "Hey Mister" y presentó material de su nueva era, incluyendo el reciente cañonazo "Die On The Vine".

El sonido en la Razz 2 fue impecable, permitiendo que las melodías coreables convivieran con breakdowns que hicieron temblar los cimientos de la sala, con todo el personal entregándose a tope.

El momento caliente de la noche llegó a las 21:00h con Crystal Lake.

Los japoneses, liderados ahora por la bestia vocal John Robert Centorrino, vinieron a presentar su nuevo álbum The Weight Of Sound (lanzado en enero de este año).

Con una puesta en escena que inicio de una manera un tal accidentada al cortarse la intro de su concierto: la formación nipona son una maquina de precisión quirúrgica mezclada con una rabia descontrolada.

"The Weight of Sound" y "Neversleep" sonaron como martillazos, demostrando por qué son la banda más innovadora del género actual.

El personal disfruto de lo lindo en Razzmatazz 2 que se convirtió en un mar diversión y de gente disfrutando muchísimo, daba gusto ver las caras de la gente.

La conexión de la banda con Barcelona, forjada tras sus pasos por el Resurrection Fest, es ya legendaria, aunque solo se pudo llenar media sala de aforo.

Las cuatro formaciones, cerraron una jornada de tres horas de caos sonoro que reafirmó que el metalcore está más vivo y furioso que nunca y además cuenta con un ejercito de gente joven detrás de ella.

Crónica: Javi Metal y Fotografías: Marta Caru