Barcelona estaba sitiada por el temporal, pero dentro de los muros de Razzmatazz 3 el aire empezó a arder.
Era la cuarta vez que The Riven pisaban la Ciudad Condal, cerrando a sangre y fuego su Visions Of Iberia Tour.
Afuera, la lluvia torrencial intentaba aguar la noche; adentro, unas cuantas almas elegidas desafiaron al diluvio para ser testigos de un milagro de puro rock and roll.
Los ausentes no saben la joya histórica que se perdieron y lo de anoche no tuvo nombre: fue, por un abismo de distancia, el concierto más colosal, salvaje y perfecto que jamás hayan parido The Riven en esta ciudad.
No hubo preámbulos ni piedad. La banda saltó al escenario con el cuchillo entre los dientes, decidida a devorarse la sala.
Encadenar de golpe «Killing Machine», «On Time» y «Travelling Great Distance» fue una declaración de guerra: un puñetazo en la mesa que gritaba «estamos aquí y os vamos a triturar».
El cuarteto era una apisonadora de actitud y electricidad. Hacia el final del show, la complicidad estallaba en sus rostros, esas miradas y sonrisas cómplices, propias de la magia de las salas pequeñas, delataban el éxtasis de una banda que se sabe indestructible y que está disfrutando el momento de sus vidas y de su pasion por la musica que amamos.
Abajo, el público se entregó al fuego sagrado. Daba igual que sonaran himnos consagrados o zarpazos inéditos, la respuesta fue un rugido unánime.
Su propuesta es un manjar de hard rock atemporal, elegante y adictivo, donde las dobles guitarras cabalgan con la urgencia de Thin Lizzy, la épica de UFO y el acero del Heavy Metal Clasico.
Todo fluyó con una precisión quirúrgica, sin egos, sin solos estériles, directo a nuestros corazónes.
Y en el centro del huracán, Charlotta. Lo de esta mujer es de otro planeta. Con una gira agotadora a las espaldas, su garganta rugió impecable, poderosa y magnética. Totta no solo canta: domina el escenario, hipnotiza con la mirada y gobierna a la multitud con un carisma arrollador que te deja completamente emvelesado.
El broche de oro a una noche perfecta llegó con un bis rabioso y exigido por el sudor de la sala, coronado con una versión de The Who absolutamente brutal y la version electrizante de «Holding Out for a Hero».
Una velada heroica, de las que se graban a fuego en la memoria de los que aman el rock de verdad.
Crónica: Javi Metal y Fotografías: Álvar Luis Gabaldà
Javi Metal
Un poco de mala hostia.
Una porción grande de locura.
Unas rayitas de alegría e ilusión.
Y como siempre bastante cabezón.
