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El concierto de The Sword y Earthless el pasado jueves 21 de mayo de 2026 en la sala Razzmatazz 2 de Barcelona se consagró como un viaje catártico de stoner, psicodelia expansiva y devoción absoluta al dios del riff y el buen Rock.

La velada, promovida por Noise on Tour, reunió a una multitud ardiente entregada a un doble cartel de ensueño: el regreso de los tejanos tras su hiato y la monumental apisonadora instrumental de San Diego.

Earthless fue la tormenta perfecta del trance psicodélico, el trío californiano saltó al escenario puntualmente a las 19:45 con una única misión: derretir los cerebros de los asistentes a base de improvisación ácida y desarrollos kilométricos.

Su actuación no fue un simple concierto, fue un aquelarre sónico, que por momentos resulto ser un tanto repetitivo. Isaiah Mitchell hipnotizó a la sala estirando los solos de guitarra hasta el infinito. Mario Rubalcaba demostró una pegada descomunal e implacable en la batería. Mike Eginton sostuvo el cosmos con líneas de bajo pesadas y magnéticas.

Apenas necesitaron un par de extensas odiseas instrumentales para encumbrar su actuacion. Su mezcla de hard rock setentero y space rock dejó flotando en la sala una densa nube de distorsión.

El público acabó extasiado ante una banda que juega, sin paliativos, en una liga superior en lo suyo.

The Sword fue sin duda el regreso del culto al riff y las espadas en alto. A las 21:10 llegó el turno de los esperados cabezas de cartel.

The Sword regresaba a la ciudad condal tras varios años de silencio, renacidos tras la química recuperada en su reunión de 2024.

Y liderados por John D. Cronise, los de Austin salieron decididos a reclamar su trono de herederos de bandas como Black Sabbath.

Para sorpresa y deleite del personal, el cuarteto dividió su asalto en dos bloques muy claros y bien diferenciados.

La facción experimental, abrieron el concierto quitándose de encima su época más melódica y aventurada. En esta parte cayeron cortes de High Country (2015) como Empty Temples, Tears Like Diamonds y Mist & Shadow, seguidos de la lisérgica Sea of Green (Used Future, 2018).

Y la parte de choque de espadas que superando el inicio, el concierto viró bruscamente hacia las guitarras afiladas y el doom metálico.

El sudor y los empujones se desataron en la sala cuando la banda invocó el fuego sagrado de sus obras magnas: Age of Winters (2006) y los himnos galácticos de Warp Riders (2010).

Razzmatazz 2 rugió con la fuerza de un amplificador masivo al límite de su capacidad.

Quienes acudieron sedientos de distorsión clásica salieron con los oídos pitando y la certeza de haber presenciado una de las noches de rock pesado y stoner más rotundas del año en la escena local.

 

Crónica y Fotografías: Javi Metal