Onslaught – Generation Antichrist

Curioso el caso de Onslaught, que habiendo publicado un buen puñado de grandes discos, nunca han conseguido asomar la cabeza en las grandes ligas. Si bien cuentan con el respeto de la escena, nunca han podido llegar a liderar su movimiento ni han gozado del reconocimiento que merecen. Orgullosos luchadores de esa primera ola del thrash metal, estos británicos siguen batallando para hacerse con su sitio. Volviendo con fuerza en su reunión de 2007 tras una separación, ahora nos presentan su nuevo disco, tras el abandono de su frontman de toda la vida Sy Keeler, y la incorporación a las voces de David Garnett.

Mientras sintonizamos con la agresividad que nos van a ofrecer, "Rise to power" nos da la bienvenida en una intro pesada y oscura. El primer puñetazo nos viene con "Strike fast Strike hard". Si bien es buen tema cargado de energía y mala leche, me da la sensación de haberlo escuchado antes. No bajan las revoluciones con "Bow down to the clowns", que ya apareció como adelanto, y que por alguna razón me recuerda a algún tema de la época más bruta de Testament. Con el tema título las cosas se ponen en su sitio. Una auténtica agresión de riffs, batería atronadora y grandes coros. Vivirla en directo debe ser una auténtica batalla. "All seing eyes" afloja un poco, resultado una tema más clásico, en una onda similar al siguiente "Addicted to the smell of death".

"Empires fall" es un tema más pesado, dejando un poco de la lado la velocidad, mientras que "Religiousuicide" vuelve a subir las revoluciones, pero dando esta vez un aire punk, con un Garnett escupiendo las letras con rabia. Cierra el disco la regrabación de "A perfect day to die", que fué grabada de inicio como adelanto del nuevo disco pero con Sy Keeler a las voces.

Un disco que va de menos a más, y que desprende rabia y agresividad a base de riffs afilados y una sección rítmica apabullante y atronadora. Destacar también la labor del nuevo vocalista, que aporta su propia personalidad al conjunto. No inventan nada, pero es una más que digna obra, que te hará desconectar si lo que buscas es un buen rato de tralla en vena.

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