Messa y The Night Eternal un exorcismo colectivo – 28/10/2026. Sala Salamandra (Barcelona)
La noche en que Salamandra ardió bajo el hechizo de Messa no fue un simple concierto, fue un exorcismo colectivo.
Su ultima venida a barcelona en la sala Upload los que pudieron asisitir, dieron fe y pudieron ver ala banda más inclassificable del planeta, que ahora regresaba para cobrarse las almas de quienes osamos desafiar las expectativas.
No veníamos a ver música. Veníamos a ser devorados y todo esto con unos telneros de autentico lujo los alemanes The Night Eternal.
El fuego lo encendieron los alemanes The Night Eternal, arrojando sobre el escenario el acero fundido de The Veins of Time.
Con una actitud indomable y la mirada fija en el heavy metal más puro, el quinteto plantó cara a un miércoles que se sentía como el fin del mundo.
Aunque el doom imperante en las venas del público chocaba con la propuesta mas metalica y clásica de los germanos, su entrega fue tan honesta que lograron que la sala entera hirviera en un caldero de musica autenticamente potente, antes de mezclarse ellos mismos entre la multitud para rendir culto a lo que estaba por venir.
Y entonces, el abismo se abrió,para que Messa tomara el escenario.
Muchos caímos malditos con su disco The Spin, pero vivir a Sara Bianchi en carne viva es una experiencia que te deforma la realidad. No canta para ti, te arrastra hacia una agujero negro.
Desataron la tormenta con "Babalon". Ese riff inicial, lento, se incrustaba en el pecho de la sala. De inmediato, el techo se transformó en una pira con "Fire on the Roof" y la violencia galopante de "At Races" nos obligó a contener el aliento.
Justo cuando creías que el corazón te iba a estallar, la música frenó en seco. Una tregua de jazz y blues íntimo que, salpicada por destellos y trazas de black metal, sirvió en bandeja de plata la voz de Sara y con un hilo cristalino que se transforma en un grito desgarrador directo a tus oidos.
Con "The Dress", las almas de la sala cobraron vida propia, alimentándose de todos nosotros, bajo un ritmo de batería criminal y un solo de guitarra realmente desgarrador.
"Thicker Blood" mantuvo el trance. Messa no te permite ser un espectador pasivo, te hace mutar con cada maldito cambio de ritmo.
Hay que arrodillarse ante Alberto Piccolo. Lo suyo no es tocar la guitarra; es canalizar tormentas. Su trabajo es la espina dorsal, el sistema nervioso y el músculo de una banda que no tiene rival, sobre las tablas en Barcelona.
Con "Pilgrim" excavaron en el pasado de Close, para desembocar en el delirio de "Rubedo", el himno que terminó por quebrar la poca cordura que le quedaba a los asistentes.
Pero el verdadero milagro ocurrió con "Immolation". El tiempo se detuvo. Un silencio sepulcral, casi sagrado, se adueñó de una Salamandra totalmente embrujada.
Nadie se atrevía a respirar. Sara, hipnótica, flotando sobre el escenario. Sin dejarnos reaccionar, enlazaron dos puñales de The Spin: "Reveal" con ese riff nacido de las manos de Piccolo, que tuvo la bendición de grabar. "Void Meridian", una oda poética coronada por una guitarra que lloraba sangre.
Cuando creíamos que no quedaba más piel que arrancar, nos regalaron el golpe de gracia: los acordes inesperados de "Snakeskin Drape".
Fue el cierre perfecto para una metamorfosis violenta. Messa nos quemó vivos y nos dejó desnudos ante nuestra propia inmensidad.
Lo que vivimos en Salamandra fue algo verdadermante magico, la delicadeza más pura destrozada por el peso tectónico de unas guitarras que en directo cobran una violencia desgarrqadora.
Messa nos hicieron vibrara toda la sala con cada fibra de dolor y belleza.
Los italianos en disco te enamoran, pero que en directo te destruye por completo y te dejan perplejo.
Crónica y Fotografías: Javi Metal
Javi Metal
Un poco de mala hostia.
Una porción grande de locura.
Unas rayitas de alegría e ilusión.
Y como siempre bastante cabezón.
