CONFINEDROCK11

La perseverancia en el rock no es solo cuestión de insistencia, sino de cohesión entre sus miembros. El inicio de la gira sudamericana de Lucifer prometía ser el bautismo de fuego para su nueva formación, pero lo que vimos sobre el escenario fue, muy a mi pesar, un recordatorio de que los nombres no hacen a la banda si falta el rodaje.

Este primer concierto de la "tercera venida" evidenció que la formación, compuesta ahora por Johanna Sadonis como siempre a las tareas vocales, Claudia González Díaz al bajo estrenándose con esta nueva formación (remarcar la entrega y alegría de nuestra Claudia), como la también los guitarristas de Atlanta Kodex la impasible Coralie Baier y Alexandre Sánchez de Saturna y Mother Crow, que junto al bateria Kevin Kuhn, aún no habla el mismo idioma musical de manera compacta.

La sensación de falta de compenetración fue el hilo conductor de la noche. Al ser el debut de esta formación, los músicos parecían habitar islas separadas, con esto no quiero decir que no tocaran de manera magnifica.

La gestión "transversal" que busca Sadonis se tradujo en falta de "punch" y de ese instinto asesino que requiere el occult rock. Faltó una marcha en la ejecución de los temas y se echó de menos esa mirada cómplice que solo dan los kilómetros de carretera y el conocimiento de los compañeros de bus.

Sin embargo, el punto más crítico fue la propia Johanna Sadonis. La líder, que visualmente sigue explotando con maestría esa estética de cine de terror de serie B, naufragó en lo puramente técnico. Su voz se mostró floja y titubeante: por momentos desaparecía, recurriendo a un susurro constante que obligó a un uso excesivo de efectos y eco para reflotar la situación.

Fue una interpretación más sostenida por su magnetismo escénico que por sus cuerdas vocales, que simplemente no llegaron a las notas ni a la potencia que sus propios discos exigen.

El concierto, que apenas superó la hora de duración, se sintió como un ensayo general con público. Aunque intentaron y buscaron asentar su nueva identidad sonora como banda, la ejecución no acompañó del todo a la intención.

Ni siquiera el cierre con la potente "California Son" o el bis con "Fallen Angel" y la versión de Kiss, "Going Blind", lograron maquillar la realidad del momento.

A esta nueva encarnación de Lucifer le queda mucho trabajo de local de ensayo para dejar de parecer un proyecto pasajero, porque calidad, potencia y alegría no les falta a las nuevas incorporaciones.

Les deseo a todos las mejores de sus suertes para convertirse de nuevo, en una banda real y definida.

Crónica: Javi Metal y Fotografías: Alvar Luis Gabaldà