Carcass-6

El segundo día y por ciertos problemas logísticos relacionados con el buen tiempo y la posibilidad de disfrutar de la naturaleza y los lagos de los alrededores, no pudimos asistir a los prometedores conciertos de ST. AURORA y de MARIANAS REST, que al parecer fueron muy del agrado del poco público presente debido a lo que ellos llamaban altas temperaturas (28 grados máximo y algunos se quejaban!) si asistimos al final del concierto de un HERRA YLPPÖ totalmente fuera de la sintonía y tono general del festival, que no enganchó al público local con su suave rock alternativo.

Afortunadamente la cosa iba a calentarse pronto gracias al conciertazo de NESTOR. Banda totalmente enchufada, público entregadísimo, y una colección de temazos que los ponen a la altura de los mejores dentro del hard rock de ahora y siempre. Stond cold eyes, Unchain my heart y la maravillosa Caroline enamoraron al público, que no dejó de cantar y disfrutar hasta el cierre con 1989, canción que nos recuerda el año en el que el grupo se fundó. Por el medio mucho fuego y excelente show en Firesign y On the Run, con los miembros de la banda pasándoselo en grande, interaccionando entre ellos y con el público.

A continuación en el segundo escenario tuvimos a Kaunis Kuolematon, banda que nos ofreció su doom metal melódico con fuertes toques death y Black, y que centraron su actuación en su magnífico último disco Kun Valo Minussa Kuoli. Muy bien ejecutado y con la energía suficiente como para no bajar las pulsaciones tras la actuación de Néstor, nos dio el respiro adecuado antes de que llegaran los veteranos CARCASS.

La banda inglesa no sólo ha sido pionera en desarrollar múltiples subgéneros dentro del mete al extremo, es cantada concierto ofrecen un tremendo espectáculo en el que atacan sin descanso a una canción tras otra con la misma energía que en los años noventa, y si bien últimamente han decidido ignorar sus discos de groove y deathnroll (del excelente swansong sólo rescataron el riff inicial de tomorrow belongs to nobody) a cambio nos regalaron un setlist lleno de death metal melódico, con hasta 5 temas de su aclamado heartwork y 2 del maravilloso disco retorno surgical steel.

Para añadirle color tiraron de un par de clásicos de sus inicios (el grindcore que suele ofrecer la banda con exhume to consume y genital grinder fue ampliado de forma sorprendente con la clásica foeticide) y con tres temas de su disco más innovador y complejo, Necroticism. Generaron el primer mosh pit serio del festival, en el que pudimos ver que los finlandeses prefieren correr en círculos hasta el infinito a chocar con excesivo contacto físico.

El hecho de que el sonido fuera excelente y favoreciese que los conciertos se oyeran perfectamente en todo el festival, hizo que mucha gente decidiera ver la interesante propuesta goth-death metal de SIRENIA tomándose un respiro: sentados en el césped, cenando y consumiendo en las barras, aunque poco tardaron los noruegos en atraer la atención del personal con temazos como SISTER NIGHTFALL, the path to decay, the last call, hasta cerrar con su ultimo sencillo y su propuesta mas mainstream hasta ahora, el bailable callous eyes.

Cuando Epica recogió el testigo en el main, aprovecharon el descanso y la energía de la gente y arrancaron con el espectacular Cross the divide. Hasta cuatro veces volverían a canciones de su último trabajo Aspiral, y aunque algunos de los highlights se dieron en canciones extraídas de su repertorio más antiguo, como Consign to oblivion, los momentos en los que mas conectaron con el público fueron con canciones relativamente mas actuales, destacando beyond the matrix y unchain utopia donde la gente parecía haber vuelto al concierto de carcass...

Toda esa energía volvería luego con el concierto de BEAST IN BLACK pero entre los dos conciertos del main Tiamat decidieron parar el tiempo para ofrecernos un espectáculo increíble, íntimo y personal con cada uno de los asistentes.

Con un juego de luces colorido, más propio de una verbena de verano que de un concierto gótico, y una performance pausada y serena por parte de un pálido, casi momificado Johan Edlund, se creaba un contraste cautivador en el que la energía parecía no salir de los músicos sino al contrario morir en cada uno de sus gestos mientras con voz triste y mirada perdida nos pedía que sonriéramos como él no estaba haciendo, y la adición de Simon Johansson (wolf, soilwork) ha sido todo un acierto ya que en todo momento encajo con el espíritu general de la banda.

Clásicos de sus primeros discos como In a dream o the sleeping beauty combinaron perfectamente con la profunda tristeza de whatever that hurts, con el optimismo de quién ha tocado fondo y ya solo puede ir a mejor plasmado en the Ar y sobre todo en Vote for love, para acabar con la paz absoluta de Gaia.

Pocas bandas podrían haber remontado tras ese ejercicio de paz espiritual, pero BEAST IN BLACK hicieron gala una vez más de su capacidad para levantar a las masas y ponerlas a bailar.

Con ese nuevo heavy power tan característico de grupos suecos, que huele más a clase de aerobic y a Eurovisión que a espadas ensangrentadas y vikingos, hicieron que la gente se lo pasará en grande desde la entrada con power of the beast y Blade runner hasta el cierre, con One night in tokyo, Blind and frozen y No surrender.

Pirotecnia, virtuosismo, agudos imposibles y un fin de fiesta para hacernos dudar si el segundo día había sido aún más increíble que el primero.

 

Crónica: Rafa Villalba y Fotografías: Marta Caru