H.E.A.T. – II

Sexto disco de estudio de H.E.A.T. el que nos ocupa, y cuarto desde que Erik Grönwall se hizo cargo de las voces, y la dirección original de la banda cambió ligeramente, hacia un rock algo menos clásico y un poco más modernizado.

Grata sorpresa la de este disco, cosa que ya se presagiaba tras escuchar los dos primeros adelantos "Rock your body" y "Dangerous Ground", auténticos himnos coreables.

El disco arranca con la ya mencionada "Rock your body", un tema rockero con un aire chulesco que seguro será muy coreado en sus directos (esperábamos como agua de Mayo, nunca mejor dicho, verles el próximo mes. Veremos cuánto tenemos que esperar...), y sigue con la también conocida "Dangerous Ground", que mejor no escuchar en el coche, porque incita a pisar el acelerador.

Tras esta, "Come Clean", tema que personalmente me encanta y me tiene enganchandísimo. Una vez terminada te dan ganas de volverla a poner en bucle una y otra vez. "Victory" suena fresca, quizá hasta algo más heavy de lo que nos tienen acostumbrados. Tras esta embestida de energía guitarrera, "We are Gods" nos calma un poco, aunque no deja de tener un aire vacilón que engancha.

"Adrenaline" empieza con sus típicos coros, y prosigue con un riff rockero y un ritmo que te hará mover los pies. "One by One" te hará estremecerte con ese estribillo coreable, que invoca a un sentimiento de unión para cantar a pleno pulmón rodeado de tus amigos. Después de tanto ritmo movido, tiempo para un poco de pausa y bajar revoluciones, "Nothing to say" empieza como balada, para desembocar en un estribillo algo más enérgico y emotivo. "Heaven must have won an angel" quizá sea de lo menos remarcable, a mi parecer, no por ser mal tema en absoluto, sinó por sonar a cosas ya conocidas.

"Under the gun" empieza con otro riff vacilón y un grito de Grönwall da el arranque oficial. Puede que también entre las menos destacables, pero es que tras la retahíla de temazos que llevamos hasta ahora, quizá nos hemos puesto muy exigentes. Para cerrar, "Rise", melódica y enérgica a partes iguales, con estribillo para cantar puño en alto.

En definitiva, muy buen disco H.E.A.T. que lo tienen todo para ser unos grandes, aunque no acaban de dar el salto a recintos más grandes. En Rock Fest pudimos ver que las grandes masas no les asustan, y dieron un show de infarto. Sólo me preocupa, personalmente, que Erik Grönwall no pierda el norte, ya que las últimas veces que los he visto, se le veía algo intenso.

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