El día que Kim Dracula nos voló la cabeza en Barcelona – 27/01/2026. Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)
El día que Kim Dracula nos voló la cabeza en Barcelona.
Un servidor era sin mentir ni desmentir un absoluto desconocedor de la música de la formación Australiana Kim Dracula, me adentre en su propuesta visionando varios de sus videclips en la red. Así descubrí a Kim Dracula, y desde ese primer "clip", supe que mi brújula musical había cambiado de norte y tenia la curiosidad de ver como se lo montaba la formación sobre un escenario.
Cuando anunciaron su primera gira por España, no fue una elección; fue un impulso vital. El 27 de enero, la Sala Razzmataz 2 no era solo un local en Barcelona; era el epicentro de un terremoto sonoro que todos sentíamos venir mientras nos azotaba la lluvia hibernal en la calle, unidos por una ansiedad eléctrica.
La noche nos susurró primero al oído con Vowws.
El dúo australiano desplegó un manto de oscuridad industrial que nos atrapó en su belleza sombría. Ver a Matt James y Arezo “Rizz” Khanjani fue como presenciar un ritual minimalista.
Sus voces eran hilos de seda en una noche de acero. Aunque su paso por el escenario de Vowws fue breve, nos dejaron con esa sed insaciable de quien acaba de descubrir una joya oculta en el fango.
Pero entonces, el aire se espesó. La oscuridad volvió a devorar la sala y Kim Dracula emergió como un torbellino de energía pura, rompiendo el silencio con una rabia hermosa.
"Superhero" nos teletransportó a una película de espías lisérgica, pero fue ese duelo fratricida entre el saxofón y la guitarra en “Reunion and Reintegration” lo que nos detuvo el corazón: una batalla técnica donde el único ganador fue el arte.
La piel se nos erizó cuando el eco de “Careless Whisper” dio paso a la fragilidad de “Rosé”. En ese instante, la Razzmatazz de Barcelona se detuvo. Pero la tregua duró poco: cuando los acordes de “Smooth” mutaron en el rugido de “Make Me Famous”, la cordura abandonó el edificio.
El final fue un estallido de sudor y catarsis: “In Threes” nos preparó para el golpe final de “Killdozer”, que transformó la sala en una ovación muy enérgica, acompañada de muchos bailoteos entre la audiencia que disfrutaba de lo lindo, pura alegría musical.
Salimos de allí sabiendo que habíamos sido testigos de la historia de una formación que dará mucho que hablar.
Kim Dracula no solo dio un concierto; nos regaló un pedazo del futuro de la música alternativa.
Crónica y Fotografías: Javi Metal
Javi Metal
Un poco de mala hostia.
Una porción grande de locura.
Unas rayitas de alegría e ilusión.
Y como siempre bastante cabezón.
