Si te gusta el rock de verdad, el concierto del pasado 7 de julio de Daddy Long Legs en la sala Upload fue de los que no se olvidan.
No hay trampa ni cartón, este grupo de Brooklyn es pura energía y adrenalina. Cada vez que vienen a la ciudad se superan, y esta vez volvieron a dejar la sala sudando y patas arriba.
El público conectó con ellos desde el primer segundo. La banda ofreció un espectáculo salvaje pero milimétricamente ensayado, mezclando rock, blues y punk.
Brian Hurd es el líder indiscutible de la formación New Yorkina, canta, sopla la armónica como los ángeles, se mete entre la gente y maneja al público a su antojo.
Murat Aktürk, saca chispas a las cuerdas de su guitarra con un sonido sucio y potente. Josh Styles a la bateria, mantiene un ritmo salvaje e imposible de parar. Dave Klein a los teclados, aporrea las teclas y pone el toque de locura perfecto.
Su música recuerda al estilo de bandas míticas de los años 70, pero con una velocidad y una fuerza muy actual y refrescante.
Lo mejor de todo es que no solo tienen una gran puesta en escena, sino que sus canciones propias ya destinadas a ser auténticos hits (como Nightmare o Pink Lemonade) son temazos buenísimos que suenan potentísimas y aún mejor en directo.
Además, se marcaron versiones espectaculares de clásicos de Bob Seger y Link Wray para cerrar una noche de fantasía rockera.
En resumen, un concierto redondo de principio a fin.
Grupos así son los que mantienen vivo el espíritu del rock and roll.
Si vuelven a tocar cerca de tu casa, hazte un favor y cómprate una entrada.
¡No te arrepentirás!
Crónica y Fotografías: Javi Metal
Un poco de mala hostia.
Una porción grande de locura.
Unas rayitas de alegría e ilusión.
Y como siempre bastante cabezón.
