Bones of Minerva – Embers

No han debido ser fáciles estos últimos años para una banda como las madrileñas Bones of Minerva. Si bien su disco debut fué editado en 2017, y re-lanzado el año posterior en una edición especial, la pandemia cortó de raíz su despegue, e imagino que deberían sentirse ante el reto de volver a empezar, justo cuando su nombre empezaba a resonar con fuerza en el panorama nacional. Sin embargo, la banda ha cogido fuerza para dar un salto cualitativo y volver a la casilla donde estaban antes de la pesadilla sanitaria. Para mi suerte, pude verlas en el AMFest del pasado año. Un evento de circunstancias en el que todavía reinaban aquellas restricciones que hacían de estos eventos un encaje de bolillos, pero recuerdo como el público no pudo abstenerse de levantar su culo de sus asientos, y arremolinarse, contra toda advertencia, frente al escenario. Bones of Minerva aprovechó esa oportunidad dando un recital serio y profesional donde daban rienda suelta a todas sus facetas, que no son pocas. Su sonido abarca gran cantidad de influencias y no tienen reparos en crear su propia amalgama a partir de distintas fuentes.

No las vamos a encasillar, porque sería una árdua tarea, pero todo aquel que goce simplemente de la etiqueta Metal, debería encontrar en ellas un nuevo referente. Hay que destacar antes de empezar el sonido que han conseguido capturar en los Metropol Studios. Un sonido vivo, envolvente y poderoso. No he podido evitar mencionarlo porque impacta nada más empezar la reproducción.

Su nuevo lanzamiento empieza de una forma tribal y cuasi mística, con "Forest". Un inicio de tintes arabescos con percusión y guitarras predominantes, hasta que la voz de Eustaquia empieza a introducir matices en un crescendo intenso. Una pista furiosa a la par que inquietante, que muestra el atrevimiento de la banda al incluirla como opener. No deja de ser un emotivo y cautivador viaje sonoro que culmina con las desgarradores voces de la vocalista. Cambio de tercio con el inicio alternativo de "Swamp", que en su pantanoso desarrollo deja paso a guitarras más feroces y voces guturales. Es sin embargo su lado más experimental el que toma las riendas del corte, excepto en el salvaje estribillo donde todo ruge a elevados decibelios, haciendo salir la parte más agresiva de la banda. En "Cuna" encontramos otra de las novedades que introducen, y es que es la primera vez que introducen versos en castellano en sus composiciones (que yo recuerde...). La oscuridad se apropia de sus melodías y agresivos riffs, mientras su vocalista se desgañita en algunas estrofas y alterna su voz limpia en los estribillos.

En "Dream" se desbocan de una forma todavía más cruda y salvaje. En un tema como este es donde se puede apreciar la importancia del impecable trabajo de Chloe y Nerea en la base rítmica, ya que su ritmo marcial viene marcado por ellas, y su fuerza inusitada. El ritual místico prosigue con la elemental "Fuego", en la que puedo ver a las brujas danzando mientras invocan a los poderes ocultos de la distorsión y las embriagadoras voces. Ruth consigue crear unas hipnóticas atmósferas con las cuerdas de su guitarra, mientras la voz dibuja melodías inesperadas. La siguiente "Merula" funciona a modo de interludio, con sus pasajes folk, y sus ritmos más tranquilos. Funciona como contrapunto a la agresión ofrecida hasta ahora, y en directo puede resultar hipnótica y sideral. Si has conseguido llegar al letargo espiritual, despertaras sobresaltad@ con "Claws", que te desgarra desde un inicio. Las progresiones a la batería demuestran la habilidad de su baquetera. Por momentos me recuerdan, con sus matices, a Jinjer.

"Silence" es un corte instrumental, que como bien evoca su título, discurre por parajes frágiles y sensibles, con una desnuda guitarra, que se vuelve más oscura y fiera pasado el ecuador. Cerca ya del final, encontramos la potentísima "Flood", en la que no deja de asombrar la versatilidad de su cantante, cambiando de registro con suma facilidad. Lo atroz se adueña de "Madre", un corte en el que vuelven a facturar dualidades marca de la casa, contrastando su vertiente poderosa con momentos más evocadores. El disco lo cierra "Hands", en el que salen de todo lo mostrado hasta ahora, con el tema más alternativo del disco. Aquí dejan de lado la potencia, para centrarse más en las melodías y ofrecer un ambiente más optimista y menos desgarrador que en el resto de cortes aquí presentados.

Destacar algo sobre el resto en este disco me parecería una equivocación, porque los temas funcionan como un todo. El viaje que proponen funciona con visión global, y quedarse con algo de forma individual sería sacarlo de contexto y desvirtuar su propuesta. Actualmente estan de gira, e iran visitando varias poblaciones en fechas venideras, así que sed valientes y no dejéis pasar la oportunidad.

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