ZIG-ZAGS.32

El regreso del trío angelino Zig Zags a Barcelona prometía ser una auténtica carnicería sonora, y la Sala Meteoro acertadamente bautizada por los asistentes como "la sauna" debido al calor sofocante y el sudor colectivo, se convirtió en el búnker perfecto para su descarga fulgurante.

Con un aforo limitado y las entradas que se vendieron un un buen ritmo, el público barcelonés se agolpó frente al escenario buscando esa combinación letal de velocidad, distorsión y actitud callejera.

El directo de los americanos es algo muy autentico, riffs afilados y actitud thrasher. Lo angelinos no se anduvieron con rodeos, arrancaron la noche rescatando "The Fog", un trallazo directo de su álbum debut homónimo que sirvió para calibrar los amplificadores y desatar los primeros movimientos de cuerpos entre la audiencia.

Acto seguido, Jed Maheu y los suyos encadenaron la canción homónima de su último y aclamado disco, Deadbeat At Dawn, demostrando que sus nuevas composiciones mantienen intacto ese espíritu macarra inspirado sin duda en la época de los años 80.

El sonido de la banda es un monstruo de tres cabezas. el crujido acelerado del hardcore punk de Black Flag, la contundencia y el espíritu sucio de Motörhead y el galope rítmico del thrash metal clásico.

Cortes ultra violentos como "Scavenger" y "Ripping Death" terminaron por incendiar la sala. La compenetración rítmica de Hoffman y Murray proporcionó una base de hormigón armado para que Maheu escupiera sus líneas vocales cargadas de rabia, todo aderezado con esos solos de guitarra muy Old School.

El momento cumbre de la velada llegó con la interpretación de su declaración de principios: "Punk Fucking Metal". Aquello desató la locura total entre los asistentes, con la gente coreando un estribillo que resume a la perfección la identidad de la banda angelina.

Para los bises, la banda recurrió a material clásico de su vieja escuela, cerrando una hora de concierto intenso y sin un solo segundo de relleno.

Una lección de rock de alto octanaje sin duda, Zig Zags pasó por Barcelona como un rodillo.

Quienes sobrevivieron a la humedad de la Meteoro se llevaron a casa los oídos pitando, la camiseta bien mojada, una buena compra de vinilos and merch y la confirmación de que el trío de Los Ángeles sigue siendo una de las fuerzas más honestas, gamberras y ruidosas del panorama underground internacional.

 

Crónica: Javi Metal  y Fotografías: Àlvar Luis Gabaldà