The Lords of Altamont la resurrección por combustión – 07/05/2026. Sala Upload (Barcelona)
La Dictadura del Riff y la presentación de su nuevo disco Forever Loaded no suena a despedida melancólica, sino a una banda que se niega a aceptar que el reloj corre, esos son The Lords Of Altamont.
Los angelinos han decidido que, mientras el chaleco cierre y el Farfisa aguante el peso de Jake, la obsolescencia es un problema de otros. Para esta patrulla, la alternativa a la carretera es la invisibilidad, y Cavaliere parece preferir morir con las botas puestas en 2026 que jubilarse en un sofá.
Lejos de acomodarse en la nostalgia de lo que pudo ser, su concierto se cimento con un setlist cargado de su material más reciente. Arrancar con Got A Hold On Me fue una declaración de guerra, aunque el sonido de la sala en el inicio y durante toda su actuación fue un poco irregular los americanos iban a la suya.
No buscaban el aplauso fácil, los suyo es rock garajero en estado puro. Cayeron temas como Rusty Guns y Get Out Of My Head funcionaron como puentes de acero entre sus himnos de siempre, demostrando que la pluma de Cavaliere aún conserva el veneno intacto, aunque el mal sonido les penalizo bastante.
El sonido fue principal enemigo de la noche, ensañándose con la voz de Cavaliere y sepultando la brillantez ácida de su órgano Farfisa. Sin embargo, lo que faltó en fidelidad de audio sobró en actitud rockera.
Ver a Jake cabalgar su instrumento, pisotearlo y hasta casi destruirlo literalmente, nos recordó que para los Lords, la música es una forma de vivir y ser.
La veteranía es un grado, y los californianos supieron administrar la tensión con la precisión de un relojero suizo. El ascenso fue imparable. Cuando llegaron las embestidas de Going Downtown, el magnetismo del medley Action/495 o la velocidad speedica de Live Fast, la sala ya era suya.
El cierre fue el golpe maestro. Tras la explosión de Like a Bird y el magnetismo de Velvet, eligieron despedirse con la oscura y nueva Twisted Black.
Si el concepto de despedida en The Lords of Altamont parece un bucle infinito de garaje rock, es porque lo es y sin duda todos queremos que los angelinos no lo dejen nunca.
Queremos que el peligro, la carretera y ese olor a neumático quemado continúen de manera infinita.
Crónica y Fotografías: Javi Metal
Javi Metal
Un poco de mala hostia.
Una porción grande de locura.
Unas rayitas de alegría e ilusión.
Y como siempre bastante cabezón.
