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El concierto de Longheads en la Sala Vol de Barcelona, celebrado el pasado jueves 16 de abril de 2026, fue una experiencia de inmersión total en la psicodelia más pesada.

La promotora L'Equipe acertó de pleno al traer a este quinteto del sur de Londres, cuya propuesta se sintió muy natural y poderosa en las distancias cortas de una sala de aforo reducido.

La noche comenzó con la Sala Vol sumida en una penumbra expectante. Con un aforo de apenas 90 personas, toda una lastima ya que la banda dio un enorme concierto, la cercanía con los músicos creó esa conexión eléctrica necesaria para un género que bebe tanto del stoner doom como del krautrock.

Los teloneros fueron los locales Teana, que se encargaron de caldear el ambiente con sus propios paisajes sonoros, preparando el terreno para el viaje astral que vendría después.

Su puesta en escena, fue muy correcta sin grandes artificios pero con una muralla de amplificadores y pedaleras que ya presagiaba el volumen atronador de la noche.

Desde los primeros acordes de Sam Mitchell (bajo y voz), quedó claro que la banda no venía a pasearse. El directo de Longheads se caracteriza por una intensidad que funde las estructuras del rock de los 70 con la experimentación moderna.

Con unos músicos intercambiándose los instrumentos y un sonido y luces impecable, Mitchell Corrigan en los sintetizadores fue la pieza clave para elevar la música desde el riff pesado hacia texturas siderales, mientras que el juego de guitarras entre Al Bishop y Benjamin Reeve mantuvo un equilibrio perfecto entre la suciedad del fuzz y la precisión melódica del buen rock.

Uno de los momentos mágicos de la noche, fue la interpretación de uno de sus temas debut y piezas hipnótica como "Mars Doesn't Feel Like Home Anymore" transformaron la sala en un túnel de sonido continuo.

La batería de Nick Oakes actuó como un metrónomo implacable, sosteniendo los pasajes de puro rock acido que hacían entrar en trance a todo el personal.

El cierre fue una explosión de proto-metal y solos incendiarios que dejó a los asistentes exhaustos pero eufóricos. Se confirmó por qué se les compara con gigantes como King Gizzard & The Lizard Wizard, pero con una identidad propia muy marcada por el underground londinense.

Fue un concierto de los que en un futuro, cuando la banda sea mainstream total un pueda decir "yo estuve allí", de los que se recuerdan por la vibración del rock en nuestra alma y el "olor a garaje sudoroso".

La gestión de L'Equipe BCN demostró una vez más su apuesta por bandas emergentes con un directo impecable.

Crónica y Fotografías: Javi Metal