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La grande Ana Laballo tuvo el detalle (y la estaremos eternamente agradecidos por ello) de ofrecernos la posibilidad de acudir a lo que se prometía (y se cumplió) una fiesta del Hard Rock melódico nacional. Se reunían el pasado viernes en la madrileña Sala Revi Live tres grandes bandas de un estilo denostado por muchos pero que continúa más vivo que nunca le pese a quien le pese. Y para demostrarlo unieron sus fuerzas tres bandas: los locales Lost Wingman presentando su segundo álbum recién salido del horno, los catalanes Güru del enorme David Palau y un Ian Wilde que se presentaba como la apuesta menos conocida pero no por ello menos atractiva, con un primer álbum no apto para paladares mediocres.

Tengo que decir que me resultó bastante descorazonador la escasa presencia de público para un concierto de semejante talla. Viernes por la noche, la mejor sala de conciertos de Madrid desde hace tiempo, un precio más que razonable y tres bandas como tres soles, cada una con su propuesta original y diferente dentro del denominador común del Rock Melódico. Una lástima por los grupos, quienes se merecían una audiencia muchísimo mayor, pero que con su total y absoluta entrega y compromiso lograron que eso no fuera óbice para que los que allí nos dimos cita gozásemos cual gorrino revolcándose en el fango de una noche de música de muchos quilates. El eterno prejuicio español de que lo de aquí no es tan bueno como lo que viene de fuera. Y así nos la clavan una y otra vez, ya no en el terreno del rock melódico sino en cualquier ámbito del amplio espectro del Rock and Roll. Es lo único que envidio de nuestros vecinos franceses.

Con algo de retraso sobre la hora original establecida, lo cuál no influyó en absoluto en la longitud del repertorio de ninguna de las bandas, saltaba a las tablas del enorme escenario de la Revi el catalán Ian Wilde, acompañado de los miembros de su autodenominada banda Air Force One (o al menos así lo recuerdo, mis disculpas si no es así). Lo hacían para defender su primera publicación discográfica, "Dream Hunter", un trabajo de calidad exquisita que había ganas de comprobar como se trasladaba al directo. Pues el resultado no pudo ser mejor, porque siendo quizás la más estrictamente melódica de las tres propuestas de la noche, llenaron el espacio con sus pegadizas melodías, su simpatía y su buen hacer en lo vocal e instrumental.

Un Ian Wilde que no solo confirmó lo que su único trabajo en solitario hasta la fecha dejaba entrever sino que acompañado de una banda engrasada mostró que ahí dentro hay futuro. Repasaron con un sonido espectacular (el mismo del que disfrutaron todos) esa primera entrega en la que destacaron temas como "Dance", "Are You Ready Now", "My Heart Is Yours" o "Tender Love". Con un Wilde sonriente y disfrutón en todo momento y animando al escaso respetable a acercarse a las primeras filas nos deleitaron los oídos con una colección de canciones más que destacables que culminaron con una espectacular versión del "I'm So Excited" popularizado por The Pointer Sisters allá por 2013-2014. Buenísima actuación de Ian Wilde y compañía y un camino por delante que se presume largo y muy pero que muy prometedor.

El papel de transición entre la banda más desconocida y la que cerraba a lo grande presentando en casa un maravilloso segundo disco le correspondió ni más ni menos que a David Palau y sus Güru. ¿Qué puedo aportar a estas alturas sobre esta banda que no se haya dicho o escrito ya?. Pues nada original, para qué engañarnos. La calidad que atesora Palau no solo en lo estrictamente relativo a su labor a la guitarra sino también a su excelente voz está fuera de cualquier duda. Sus tres álbumes: el homónimo "Güru", "White" y "Red" son imprescindibles en las estanterías de cualquier seguidor del género que se precie y el repaso que hicieron a muchos de los temas ya clásicos que los conforman fue de toma pan y moja.

Tener la oportunidad de presenciar a escasos centímetros la manera de tocar la guitarra de Palau es un lujo al que nadie debería renunciar. Es tal la maestría y al mismo tiempo la sensación de facilidad que transmite con su inmensa y eterna sonrisa, que hasta uno cree por momentos que lo que está haciendo es sencillo. Nada más lejos de la realidad. Y si en forma estaba la banda anterior, qué decir del resto de miembros de Güru, con el inseparable bajista compañero de mil batallas del líder, un batería genial y un teclista que se marcó un concierto del quince tanto en lo vocal cuando tocaba el teclado anclado en el escenario como cuando se movía como un poseso con el portátil. Un concierto más redondo que el punto rojo de la bandera de Japón y otra demostración más que añadir a la interminable lista que tanto Güru como grupo como David Palau en solitario llevan acumulando año tras año. Impagable por cierto el poder disfrutar de nuevo de alguno de esos temas cantados en castellano pertenecientes a "Red", que no desmerecen ni un ápice a los compuestos en la lengua británica.

Turno para acabar la jornada por todo lo alto para los madrileños Lost Wingman. Mientras escribo estas palabras estoy escuchando sus dos Cd's adquiridos hace justo una semana en el puesto de merchand habilitado en la Sala. Me reafirmo en lo que ya había escuchado en su primer disco , en lo que estoy gozando con el segundo publicado precisamente el viernes pasado y en lo que nos mostraron sobre el escenario esa noche. Tenemos ante nosotros a una banda tremebunda en su estilo, que si ya contaba en su primer álbum con la participación de un tal Johnny Gioeli en su canción "Dry River" (no creo que este tipo se preste a colaborar con cualquier mindundi que se lo ofrezca), además de un buen puñado de temas memorables, se han coronado del todo con su autopublicado "Mach 2".

 

Con casi una hora de retraso y sin importarle lo más mínimo a nadie, la Revi presentaba un aspecto un poco más decente supongo que debido a que jugaban en casa y la presencia de amigos y familiares le daba más calor al asunto. Aunque hablando de temperatura, no es un grupo al que le haga falta mucho para elevarla a sus cotas más altas. Le dieron un repaso a los temas más destacados de su primera entrega "Lost Wingman", con temas como el mencionado "Dry River", "Edge Of a Broken Heart" o "The Best Is Yet To Come", entrelazándolos con la práctica totalidad del segundo y ardiente nuevo álbum que con motivo de su presentación nos había llevado hasta Vicálvaro. Cayeron "Stranger", "The Air I Need To Breathe", "Junkie", "Fuck A.I.", "Lonely" y por supuesto ese maravilloso single de adelanto llamado "Fade To Grey", cuya composición, estructura, harmonía y performance vocal hubiera firmado hasta el más pintado de los grupos suecos o norteamericanos que moldearon nuestra adolescencia y juventud a finales de los ochenta y principios de los noventa.

Por si sus temas propios no fueran suficientes para hacer de su concierto el evento del viernes por la noche en toda la capital, se descolgaron con estupendas interpretaciones de míticos temas como "Superstitious" de Europe, "Hysteria" de Def Leppard o un "Livin´On A Prayer" que a estas alturas de la película Jon Bon Jovi no sueña con interpretar ni un 10% de lo bien que lo hicieron Lost Wingman. Chema Sales a una estupenda y rasgada voz, Daniel Pereira a una guitarra que ha afilado de lo lindo para su segunda obra, Daniel Fernández en una sobria pero impagable interpretación al bajo y Javier Martín destrozando los parches de su maltrecha batería hacia el final del concierto. Os habéis sacado la chorra del todo y os ha salido un segundo disco digno de sonar en todos los festivales del género que siguen realizándose y pululando por ahí. Y si no es este año será el que viene pero el trabajo que habéis realizado no se merece caer en balde. Apoyados en vivo por un gran teclista cuyo nombre me perdonaréis que desconozca pero al que felicito desde aquí.

El colofón soñado para una noche que muchos recordaremos. Os dejamos con el permiso del jefe con una tanda de vídeos más extensa de lo habitual porque la ocasión lo merece.

Texto, Fotos y Vídeos: Jorge Iván Delgado López