Drums of War Festival Day 2 – 28/08/2026. Atlantic Events (Barcelona)
Tras una primera jornada impecable, la segunda cita del Drums of War 2026 en el Atlantic Events prometía colapsar los termómetros de la brutalidad, y cumplió con creces.
La asociación Manguales volvió a firmar una producción intachable: puntualidad milimétrica y una ecualización que permitió que el death metal sonara denso pero quirúrgicamente nítido, algo vital para lo que estaba por venir.
El arranque corrió a cargo de los alemanes The Night Eternal, quienes demostraron por qué lideran la nueva ola del metal europeo.
Lejos del efectismo fácil, su set fue una lección de Heavy Metal clásico teñido de oscurantismo ochentero; riffs afilados y tempos medios que envolvieron el recinto en una atmósfera densa y elegante.
El contraste llegó de inmediato con Deathhammer. Los noruegos celebraron sus dos décadas de trayectoria destrozando el escenario con su speed/thrash macarra y primitivo.
Fue apenas su segundo show en España, y se saldó como un torbellino salvaje cargado de nostalgia analógica y zapatilla pura.
La tarde se tornó mística con Negative Plane. Los estadounidenses transformaron el festival en un cónclave esotérico, desplegando un black metal progresivo e intrincado que hipnotizó a los presentes.
Acto seguido, la nostalgia histórica tomó el control con Pestilence. Patrick Mameli y los suyos ofrecieron un regalo exclusivo: la ejecución íntegra del legendario Testimony of the Ancients (1991).
Técnica matemática combinada con la agresividad de sus primeros trabajos (Malleus Maleficarum y Consuming Impulse) que sonó con una contundencia insultante.
El tramo final miró hacia Escandinavia.
Primero, Kampfar impuso su ley pagana con un Dolk pletórico liderando un set que conectó la épica de Mellom Skogkledde Aaser con la madurez de su material reciente, dieron un bolazo soberbió y muy épico.
Después llegó uno de los momentos más esperados de la noche: el debut en España de los suecos Vinterland.
Celebrando las tres décadas de su disco de culto Welcome My Last Chapter, los escandinavos descargaron un black metal melancólico, gélido y de una ferocidad emocional sobrecogedora, recordaron toda la vieja retaguardia black metalera de los 90 de manera muy emotiva.
El broche de oro fue una lección de historia y una macarrada con toques teatrales.
Los húngaros Tormentor esquivaron la competencia de la brutalidad física para ganar por pura atmósfera sucia y lasciva.
Con un Attila Csihar indomable (y sus constantes cambios de vestuario), el combo desplegó un aquelarre denso y amenazante.
Himnos imperecederos como "Elisabeth Bathory" o "Mephisto" resonaron en una Barcelona que atestiguó que la vieja escuela centroeuropea sigue siendo inalcanzable y indomable.
Grave saltaron al escenario listos para reclamar el trono del death metal sueco, aunque su descarga se hizo esperar.
Lo suyo es un pacto de sangre con los primeros años noventa: muros de guitarras crujientes, afinaciones pesadas y tempos asfixiantes, esta vez respaldados por una producción contemporánea mucho más nítida que la de sus crudos inicios.
El gran acierto de su paso por Barcelona fue el diseño de un repertorio nostálgico y demoledor. La banda aparcó experimentos para centrarse casi en exclusiva en su época dorada. Fue un auténtico festín para los puristas que custodian los primeros discos del grupo como verdaderas piezas de culto del género.
La recta final de la jornada deparó un viraje absoluto hacia el thrash metal más visceral. Onslaught aterrizaron en el Drums of War con una propuesta muy especial: revivir de forma íntegra el espíritu de Power From Hell y The Force, las dos obras cumbre que definieron los cimientos de la formación británica.
En lugar de confeccionar un setlist cómodo de grandes éxitos, los de Bristol prefirieron reabrir la herida de una época en la que el thrash de las islas era sinónimo de peligro, hostilidad y revoluciones al límite.
Una prueba irrefutable de que el thrash clásico, cuando se ejecuta con rabia, honestidad y sin adornos innecesarios, mantiene intacto su poder destructivo en pleno 2026.
Crónica: Javi Metal y Fotografías: NecroShorns
Javi Metal
Un poco de mala hostia.
Una porción grande de locura.
Unas rayitas de alegría e ilusión.
Y como siempre bastante cabezón.
