¡El rock no ha muerto! The Datsuns – 22/07/2026. Sala Razzmatazz 3 (Barcelona)
¡El rock no ha muerto, eso nos queda bien claro desde hace mucho tiempo, se ha metido en una sala y nos ha volado la cabeza!
Qué manera tan maravillosa de recordar por qué amamos tanto la música en directo.
Hay bandas que no necesitan pedir permiso para desatar un caos rockero, y lo que vivimos con el regreso de The Datsuns fue un auténtico festín de sudor, electricidad y pura adrenalina rockera.
La noche arrancó con las revoluciones ya en la zona roja gracias a The Vil Veins.
¡Qué bendita locura de trío! Surgidos del vibrante underground barcelonés, estos chicos derrochan una actitud arrolladora que te atrapa desde el primer acorde.
Su sonido es un cóctel explosivo de grunge y rock alternativo, pero con un desparpajo y una frescura que se siente totalmente suya.
Tienen una imagen impecable, una conexión magnética con la gente y una mini legión de fans que se dejó la garganta apoyándolos en las primeras filas.
¡Ojo con ellos! Aún no tienen disco en el mercado, pero si siguen jugando sus cartas con esa pasión, van a dar muchísimo que hablar.
Y entonces llegó la hora del plato fuerte de la noche.
Se suele decir de forma fría que es difícil medir la longevidad de una banda, ¡pero al diablo las estadísticas!
Lo de The Datsuns es una historia de amor incondicional al volumen y al Rock&Roll. Hace veinticinco años el planeta entero se rindió a sus pies, se arrodilló ante su talento innato para hacer música de altísima calidad.
El tiempo vuela y las modas cambian, pero estos neozelandeses siguen adelante con una honestidad inquebrantable, manteniéndose fieles a la religión del riff.
Hacía poco más de un año de su última visita por nuestra city y venían sin un disco nuevo bajo el brazo, bajo la sombra de su genial Eye To Eye, pero a los verdaderos creyentes del rock eso nos importaba muy poco.
La sala quizás no estaba muy llena, como digo siempre yo, estábamos los que siempre estamos, pero los que estábamos allí sabíamos perfectamente a lo que veníamos: a vivir una fiesta de guitarras desbocadas.
¡Y vaya si nos la dieron! El cuarteto saltó al escenario como un torbellino, encadenando un tema tras otro casi sin respirar.
El concierto fue una celebración salvaje de toda su trayectoria. Hubo un viaje idílico a su legendario álbum de debut, ese que lleva su ADN, pero el verdadero motor de la noche fue la apisonadora de Death Rattle Boogie.
¡Qué locura de sonido! Un Hard Rock con sabor retro pero con una pegada maravillosa y unas guitarras perfectas que te hacían vibrar de lo lindo.
Nos regalaron además cuatro canciones nuevas, demostrando que siguen teniendo pólvora de sobra en el cargador, para seguir dándonos cera en un futuro cercano.
El clímax total llegó cuando Dolf de Borst soltó el bajo para convertirse en un showman total escénico absoluto.
Libre de ataduras, el tipo se transformó en un frontman magnético, saltando, rugiendo y fusionándose por completo con el personal. La sala se convirtió en un hervidero de energía pura.
The Datsuns demostraron que no son una reliquia del pasado, sino un artículo de lujo en estos tiempo, una experiencia premium para los que todavía sentimos el rock and roll latiendo fuerte en nuestro corazón.
¡Fue una noche inolvidable de pura felicidad eléctrica!
Crónica: Javi Metal, Fotografías: Marta Caru
Javi Metal
Un poco de mala hostia.
Una porción grande de locura.
Unas rayitas de alegría e ilusión.
Y como siempre bastante cabezón.
